sábado, 3 de octubre de 2009


...TODO EMPEQUEÑECE,COMO SI TUVIERA UN CORAZÓN DE TERMITAS...


En Groenlandia un esquimal desnuda su cuerpo
y se recuesta sobre el hielo,
piensa en un sol cayendo a fetas sobre su pecho
hasta adormecerse. A la hora sólo hay un montículo blanco,
como una lomada para trineos y focas.
En Urbekazajaistan, un nene de primer grado
es elegido para izar la bandera,
lo encuentran escondido en el baño de las mujeres.
Temblando, dice que no puede cantar el himno,
que es imposible pronunciar el nombre de su patria:
Urbekazajaistan.

Quisiera afirmar que entre una figura y otra
se trama una canción a cuerdas
sobre la que pueden transportarse los exiliados.
Pero es solo el silbido de un anciano sin dientes
que estremece las rodillas
de un dios pagano.



-Fúnebres. De Carla Barbero-

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